jueves, 3 de diciembre de 2015

La dieta buena para el Sintrom


La vitamina K de los alimentos interacciona con el Sintrom. Para que no haya desajustes en los niveles de coagulación de la sangre hay que regularizar (que no eliminar) el consumo de algunos alimentos. Le decimos cuáles son.

Las personas con riesgo de sufrir una trombosis o una embolia suelen seguir un tratamiento con anticoagulantes. La gran mayoría toma Sintrom, el anticoagulante oral clásico por excelencia, a pesar de que exige al paciente pasar controles periódicos en el centro de salud por si hiciera falta un reajuste en la dosis.
En la actualidad existen unos fármacos anticoagulantes nuevos (Pradaxa, Xarelto, Eliquis) que no requieren controles, pero son bastante más caros y, además, presentan el inconveniente de que no tienen antídoto en el caso de que se produzca una hemorragia por sobredosis o si ha de someterse a una intervención quirúrgica urgente.

Por qué hay que controlar y ajustar la pastilla de Sintrom


La finalidad de los anticoagulantes orales clásicos es prolongar el tiempo habitual de formación de un coágulo. Este tiempo se mide en el laboratorio y se valora en una escala del 1 al 5 llamada índice Internacional Normalizado (INR, por sus siglas en inglés). El rango normal para una persona sana es de 0,9 a 1,3. El INR para la mayoría de los pacientes en tratamiento con Sintrom está comprendido entre 2 y 3, ya que


Procure mantener un consumo diario constante de vitamina K


Para conservar el INR estable y dentro del nivel recomendado de 2 a 3 es importante:
 Tomar el medicamento siguiendo las indicaciones específicas del médico.
 Hacerse análisis del INR con regularidad, cada 4 o 6 semanas.

 Procurar consumir a diario la misma cantidad de vitamina K. Y esto se consigue a través de la dieta.
Entre los alimentos que pueden interactuar con el Sintrom destacan aquellos que presentan un contenido alto en vitamina K. Esta vitamina puede interferir en la eficacia del tratamiento favoreciendo tanto un exceso como un defecto en el efecto anticoagulante, puesto que la vitamina K es esencial en el proceso de la coagulación. De hecho, el Sintrom funciona bloqueando la vitamina K y dificultando la formación de un coágulo. Los alimentos ricos en vitamina K son principalmente las verduras de hoja verde.

 No están en absoluto prohibidos (aunque en algunos centros de salud desaconsejan su consumo) pero sí deben estar controlados en la dieta. Como para cualquier individuo, para el paciente anticoagulado también se recomienda tomar dos raciones de verduras y hortalizas diarias, preferentemente una de ellas cruda. Es fundamental mantener este aporte de forma continuada, evitando alternar periodos de gran consumo con otros de consumo escaso, lo que daría lugar a grandes fluctuaciones en el aporte de vitamina K a través de la dieta y, por tanto, en el efecto anticoagulante.

Recomendaciones dietéticas para quienes toman Sintrom

 El aceite más saludable es el de oliva virgen tanto para cocinar como para aliñar. En cualquier caso, no conviene cambiar de tipo de aceite (hoy de oliva, mañana de girasol) ni de cantidades (hoy una ensalada y mayonesa, mañana nada). También sería deseable conocer las grasas y aceites con que están elaboradas las salsas y aliños que consume, así como la bollería. Insistimos: las cantidades no deberían variar mucho de un día a otro.

 Conviene tomar 2 o 3 piezas de fruta variada y repartida a lo largo del día. Se puede tomar toda clase de frutas excepto el kiwi, cuyo consumo debe controlarse para que no haya picos. La misma recomendación vale para el mango y la papaya, en este caso por su contenido en sustancias cumínicas, que también interactúan con los anticoagulantes.

 La base de la dieta deben constituirla los cereales (pan, arroz y pastas), preferiblemente en su forma integral.
 Las legumbres, de dos a cuatro veces a la semana: no contienen mucha vitamina K, excepto algunas clases de soja fermentada. Si no ha tomado nunca leche de soja, por precaución aconsejamos no empezar a tomarla si está en tratamiento con Sintrom.

 La carne y el pescado no interactúan, salvo el hígado y otras vísceras.

 Se recomiendan dos raciones diarias de lácteos, mejor desnatados. Su aporte de vitamina K es bajo, salvo en la mantequilla y el queso curado.

 En cuanto a los condimentos, hay que prestar atención al perejil y al curry y nunca tomarlos en grandes cantidades. Lo mismo podemos decir del ajo y la cebolla y no ingerirlos en pastillas o perlas.
 El café, té verde y manzanilla también pueden tener una pequeña interacción.
 Por último, no tome plantas medicinales ni suplementos vitamínicos por su cuenta. Y si necesita un antibiótico, no olvide comentar al médico que está en tratamiento con anticoagulantes.




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