La vitamina K de los alimentos interacciona con el Sintrom. Para que
no haya desajustes en los niveles de coagulación de la sangre hay que
regularizar (que no eliminar) el consumo de algunos alimentos. Le decimos
cuáles son.
Las personas con riesgo
de sufrir una trombosis o una embolia suelen seguir un tratamiento con
anticoagulantes. La gran mayoría toma Sintrom, el anticoagulante oral clásico
por excelencia, a pesar de que exige al paciente pasar controles periódicos en
el centro de salud por si hiciera falta un reajuste en la dosis.
En la actualidad
existen unos fármacos anticoagulantes nuevos (Pradaxa, Xarelto, Eliquis) que no
requieren controles, pero son bastante más caros y, además, presentan el
inconveniente de que no tienen antídoto en el caso de que se produzca una
hemorragia por sobredosis o si ha de someterse a una intervención quirúrgica
urgente.
Por qué hay que controlar y ajustar la
pastilla de Sintrom
La finalidad de los
anticoagulantes orales clásicos es prolongar el tiempo habitual de formación de
un coágulo. Este tiempo se mide en el laboratorio y se valora en una escala del
1 al 5 llamada índice Internacional Normalizado (INR, por sus siglas en
inglés). El rango normal para una persona sana es de 0,9 a 1,3. El INR para la
mayoría de los pacientes en tratamiento con Sintrom está comprendido entre 2 y
3, ya que
Procure mantener un consumo diario
constante de vitamina K
Para conservar el INR estable y dentro del nivel recomendado
de 2 a 3 es importante:
Tomar el medicamento
siguiendo las indicaciones específicas del médico.
Hacerse análisis del
INR con regularidad, cada 4 o 6 semanas.
Procurar consumir a
diario la misma cantidad de vitamina K. Y esto se consigue a través de la
dieta.
Entre los alimentos que pueden interactuar con el Sintrom
destacan aquellos que presentan un contenido alto en vitamina K. Esta vitamina
puede interferir en la eficacia del tratamiento favoreciendo tanto un exceso
como un defecto en el efecto anticoagulante, puesto que la vitamina K es
esencial en el proceso de la coagulación. De hecho, el Sintrom funciona
bloqueando la vitamina K y dificultando la formación de un coágulo. Los
alimentos ricos en vitamina K son principalmente las verduras de hoja verde.
No están en absoluto
prohibidos (aunque en algunos centros de salud desaconsejan su consumo) pero sí
deben estar controlados en la dieta. Como para cualquier individuo, para el
paciente anticoagulado también se recomienda tomar dos raciones de verduras y
hortalizas diarias, preferentemente una de ellas cruda. Es fundamental mantener
este aporte de forma continuada, evitando alternar periodos de gran consumo con
otros de consumo escaso, lo que daría lugar a grandes fluctuaciones en el
aporte de vitamina K a través de la dieta y, por tanto, en el efecto
anticoagulante.
El aceite más
saludable es el de oliva virgen tanto para cocinar como para aliñar. En
cualquier caso, no conviene cambiar de tipo de aceite (hoy de oliva, mañana de
girasol) ni de cantidades (hoy una ensalada y mayonesa, mañana nada). También
sería deseable conocer las grasas y aceites con que están elaboradas las salsas
y aliños que consume, así como la bollería. Insistimos: las cantidades no
deberían variar mucho de un día a otro.
Conviene tomar 2 o 3
piezas de fruta variada y repartida a lo largo del día. Se puede tomar toda
clase de frutas excepto el kiwi, cuyo consumo debe controlarse para que no haya
picos. La misma recomendación vale para el mango y la papaya, en este caso por
su contenido en sustancias cumínicas, que también interactúan con los
anticoagulantes.
La base de la dieta
deben constituirla los cereales (pan, arroz y pastas), preferiblemente en su
forma integral.
Las legumbres, de dos
a cuatro veces a la semana: no contienen mucha vitamina K, excepto algunas
clases de soja fermentada. Si no ha tomado nunca leche de soja, por precaución
aconsejamos no empezar a tomarla si está en tratamiento con Sintrom.
La carne y el pescado
no interactúan, salvo el hígado y otras vísceras.
Se recomiendan dos
raciones diarias de lácteos, mejor desnatados. Su aporte de vitamina K es bajo,
salvo en la mantequilla y el queso curado.
En cuanto a los
condimentos, hay que prestar atención al perejil y al curry y nunca tomarlos en
grandes cantidades. Lo mismo podemos decir del ajo y la cebolla y no ingerirlos
en pastillas o perlas.
El café, té verde y
manzanilla también pueden tener una pequeña interacción.
Por último, no tome
plantas medicinales ni suplementos vitamínicos por su cuenta. Y si necesita un
antibiótico, no olvide comentar al médico que está en tratamiento con
anticoagulantes.